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miércoles, 10 de octubre de 2018

Crisis de adolescencia ¿Cuando consultar al psicólogo clínico?

Desde Psicólogos Móstoles Constitución (ahora también en modalidad Terapia Psicológica Online o por videoconferencia también para adolescentes) te explicamos un poco más sobre los problemas más frecuentes de la adolescencia. La adolescencia o crisis de adolescencia es una etapa del desarrollo evolutivo que marca la transición entre la infancia y la vida adulta. Es una etapa ineludible del desarrollo marcada fundamentalmente por la “rebeldía del adolescente” que trata de romper los lazos infantiles con los padres y buscar una identidad propia para sí mismo diferenciada de la del resto, para ello se apoya en el “grupo de iguales” o “grupo de pertenencia” con el fin de sentirse acompañado a la hora de explorar el mundo externo que le rodea, cobrando este tanta fuerza que en la mayoría de los casos desbanca a los padres en cuanto a punto de referencia.


Esta etapa suele ser una etapa generalmente conflictiva entre padres e hijos, y no puede ser de otra manera, un adolescente excesivamente dócil también puede estar teniendo un problema en su desarrollo psicológico, pero raramente los padres consultan en estos casos porque no resultan conflictivos….El adolescente se está buscando a si mismo y puede tener comportamientos muy erráticos y contradictorios, tan pronto se comporta como un adulto, que como un niño, cambia de vestimenta, de gustos, de preferencias continuamente y es altamente influenciable por el grupo de amigos que frecuenta. El adolescente tiene la necesidad de experimentar y poner a prueba todo lo que le ha sido trasmitido en la familia por si mismo, aprendiendo ahora por la propia experiencia y de sus propios errores para llegar a sus propias conclusiones y conjunto de valores con los que se va a regir en la vida adulta.Los padres deben consultar en esta etapa cuando esta se vuelve especialmente conflictiva o violenta y/o empiezan a aparecer comportamientos y conductas desadaptativas de una forma más sistemática que se van instalando como parte de la personalidad del adolescente. El adolescente aunque se encuentra en conflicto con sus padres como un intento de autoafirmación del “sí mismo”, sigue necesitando mucho apoyo de ellos y su opinión, aunque no lo demuestre, sigue teniendo mucho peso en su desarrollo. Necesita que los padres lo apoyen y le alienten en su crecimiento y en la búsqueda de su propia identidad, que le sigan ayudando en la toma decisiones, haciéndole sentir que siguen ahí disponibles para cuando él lo necesite y solicite, pero necesita que se mantengan ahora en un segundo plano. La consulta de psicologia clinica de Móstoles Constitución, cuenta con un Psicologo Clinico especializado en la evaluación y tratamiento de los trastornos psicológicos y emocionales más comunes de la adolescencia En el tratamiento psicológico de los adolescentes (ahora también en modalidad Online o por videoconferencia), es necesario que los padres también cambien y aprendan a relacionarse con sus hijos  de otra manera, puesto que su hijo/hija ya ha dejado de ser un niño/ niña, pero todavía no es un adulto maduro, y eso hace que esta relación padres-hijos sea muy difícil. Los padres también deben saber darle al adolescente la libertad necesaria para que pueda experimentar por si mismo, haciéndole ver que ésta libertad va unida siempre a responsabilidad sobre sus actos, aprovechando los momentos en los que el adolescente se “abre” y se comunica para poder orientarle y aconsejarle desde su experiencia, pero nunca en un tono de reproche, crítica o desaprobación, porque seguramente tendrá el efecto contrario al deseado….Los trastornos típicos de la adolescencia serían por lo tanto casi siempre una cuestión de grado, por eso no hay que alarmarse desde el primer momento, cuando aparecen conductas des-adaptativas. Si estas persisten, se hacen muy intensas o frecuentes es cuando la intervención de un psicologo clínico para adolescentes se hace necesaria con el fin de poder reconducir cuanto antes el desarrollo. En estos casos se necesita trabajar principalmente con el adolescente, y paralelamente se mantienen entrevistas periódicas con los padres y/o (padres y adolescentes juntos) para que también informen al psicólogo clínico de la marcha del proceso, y de las cuestiones que a ellos les preocupan como padres, recibiendo a la vez una ayuda y orientación para seguir guiando a sus hijos adolescentes en el desarrollo…Serían motivo de consulta entre otros, siempre que no aparezcan de forma puntual, los siguientes trastornos:


  • Consumo de drogas, abuso del alcohol y otras sustancias.
  • Trastornos alimentarios del tipo anorexia y/o bulimia, obesidad…
  • Inhibición, retraimiento social, fobia social (falta de amigos, de integración y participación social, aislamiento.)
  • Falta de control de impulsos (agresividad, actos delictivos, transgresión de las normas sociales establecidas)
  • Ansiedad, fobias, miedos irracionales…
  • Problemas de rendimiento, concentración, fracaso en los estudios, ansiedad ante los exámenes.
  • Depresión, llanto recurrente y tristeza.
  • Baja autoestima.
  • Bullying, acoso escolar.
  • Falta de capacidad de auto afirmación ante el grupo de iguales (adolescentes altamente influenciables por los demás)
  • Desorientación con respecto a la propia identidad psicosexual….
  • Ideación y tentativas suicidas. Autolesiones
  • Promiscuidad sexual, embarazos no deseados…
  • Dependencia emocional de relaciones dañinas o patológicas.
Fdo: Rosa Maria Pardueles, psicólogo clínico en Móstoles, especialista en tratamientos psicológicos con adolescentes y psicoterapia. Ahora también de forma Online o por videoconferencia.

lunes, 27 de julio de 2015

Problemas derivados de tener una baja autoestima


Desde Psicólogos Móstoles Constitución (ahora también en modalidad Terapia Pscológica Online o por videoconferencia) te explicamos un poco más sobre los problemas derivados de tener una baja autoestima. Hablamos de una baja o alta autoestima en función de la propia valoración que hacemos de nosotros mismos. Decimos que tenemos una baja autoestima cuando tendemos a pensar en nosotros mismos en términos negativos y nos cuesta apreciar e identificar nuestras propias capacidades o recursos más valiosos, dando en consecuencia a una pobre explotación de los mismos...

La autoestima es algo que empieza a construirse desde el principio del desarrollo evolutivo en el niñ@, primero gracias a la imagen que las figuras significativas de nuestro entorno nos devuelven de nosotros mismos (de ahí lo importancia de la función parental a la hora de reforzar, valorar , reconocer y alentar las características más valiosas de sus hij@s)... Y posteriormente al llegar a la vida adulta, la “autoestima”pasa a depender más de la propia valoración que hacemos de nosotros mismos, e implica un buen reconocimiento y apreciación de nuestros aspectos más valiosos a la vez que un buen grado de aceptación de nuestras propias limitaciones, sin sentirnos mal por ello, siendo capaces de contrarrestar nuestras principales debilidades o defectos con los aspectos más destacables de nuestra personalidad...




Las consecuencias de una baja autoestima pueden ser nefastas en la vida adulta, ya que esta puede llevar a una excesiva necesidad de búsqueda de aprobación en los demás que continuamente apuntale esa baja autoestima, volviendo a la persona muy vulnerable y sensible a las críticas y al rechazo por parte de los demás ... Al no poder tolerar que les sea devuelta una imagen negativa de si mismos, son personas que tienden a replegarse fácilmente a los deseos del otro, y/o a ser excesivamente complacientes con los demás con tal de ganarse su aprobación, renunciando así muchas veces a su propia identidad, deseos, intereses y necesidades personales y haciéndose especialmente vulnerables a la manipulación y chantaje emocional por parte de otros...

Las personas con baja autoestima a la larga tienden a sentirse mal con ellas mismas porque tienden a anular su propia personalidad, a someterse a los demás, a no manifestar su propia opinión, ni mostrarse asertivos cuando tienen que hacerlo, ya que su inseguridad no les permite mostrarse tal cual son, puesto que están convencidas de que “si lo hacen... no gustarán a nadie...” Pueden tener problemas en sus relaciones personales por este motivo, no dejándose conocer o anulándose al lado del otro, y pueden atraer a personalidades excesivamente dominantes, controladoras o manipuladoras que se aprovechen de sus inseguridades...

Tener una buena y sana autoestima nos permite, por el contrario, aceptar las críticas que vienen de parte de otros, tolerar el dolor del rechazo y la frustración de no gustar a todo el mundo, sin que ello nos dañe excesivamente... Todo ello nos permite poder seguir siendo “nosotros mismos” y mostrarnos “asertivos” ante los demás, a la hora de poner los límites y defender nuestros derechos, deseos, necesidades e intereses personales... Ya que para una persona con una sana autoestima es más importante “sentirse bien con uno mismo” que ganarse la aprobación del otro... En general, las personas con una buena autoestima se sienten más libres, felices y seguras de si mismas, permitiéndose ser quienes son y sintiéndose merecedoras del afecto de otras personas, aunque no tengan la aprobación de todo el mundo...


La falta de una buena autoestima es una razón más que suficiente para acudir al Psicólogo Clínico y tratarla con Psicoterapia, con mucha frecuencia es el origen de otros muchos padecimientos psíquicos que puede llegar a tener el ser humano (ansiedad, depresión, trastorno obsesivo, trastornos alimenticios, etc...) Otras veces es el “caldo de cultivo idóneo” para que afloren con el tiempo determinados trastornos psicopatológicos...

Fdo: Rosa Maria Pardueles, psicólogo especialista en psicología clínica y psicoterapia, directora del centro de Psicólogos Móstoles Constitución, más de 20 años de experiencia en tratamientos y terapias psicológicas

lunes, 24 de marzo de 2014

Tristeza, duelo y depresión clínica: diferencias ¿Cuando recurrir a un Psicólogo Clínico, especialista en el ámbito de la Salud?

Desde Psicólogos Móstoles Constitución (ahora también en modalidad Tratamiento Psicológico Online o por videoconferencia) te explicamos un poco más sobre las diferencias entre la tristeza, el duelo y la depresión.

Como en la mayoría de los trastornos psicológicos, las patologías son una cuestión de grado, por eso conviene hacer una pequeña diferenciación entre estos 3 estados emocionales. En primer lugar “la tristeza” es una emoción más de la que los seres humanos podemos llegar a sentir de una forma natural en determinadas situaciones y circunstancias a lo largo de nuestras vidas, cuando nos decepcionamos, sufrimos algún infortunio menor, perdemos “algo o alguien” que era importante en alguna medida para nosotros, nos sentimos solos cuando no queremos estarlo, o empatizamos con otras personas que lo están pasando mal, por poner algunos ejemplos... En estos casos la emoción es puntual y pasajera y pronto suele dejar paso a otros estados emocionales más positivos y optimistas. La persona cuenta con recursos suficientes para manejar este estado por sin misma y no quedar atrapado en él.

Hablamos de “duelo” cuando la persona sufre una “pérdida” que cambia de una manera significativa su vida (muerte de un ser querido, ruptura de una relación de pareja estable, pérdida de un trabajo significativo, el diagnostico de una enfermedad, emigrar a otro país, son algunos ejemplos de ello). Como observareis, el sentimiento de “pérdida significativa” es el factor común a esta reacción del duelo. Al tratarse de una pérdida tan significativa y abarcativa en la vida del sujeto, implicará tener que afrontar un proceso de readaptación a las nuevas circunstancias, hasta que la persona logre reorganizarse tanto externa como internamente a su nueva realidad. Este proceso requiere de mucho más tiempo para ser superado, por eso hablamos del “trabajo del duelo” en donde la persona tendrá que ir atravesando diferentes etapas para poder afrontar el “dolor de la perdida” hasta superarla. Las fases más comunes del duelo son 1).- Negación o shock emocional inicial (sensación de descreimiento de lo sucedido) 2).- Rabia e impotencia, culpa por no poder cambiar la situación 3).- Seguida de otra fase de “repliegue y aislamiento”, de vuelta hacia si mismo, en donde aparece una sintomatología muy similar a los estados depresivos, (llanto, tristeza, anhedonia, apatia, insomnio, hipersomnio, pérdida o aumento de apetito, ausencia de libido, problemas psicosomaticos, aislamiento social, sentimientos de culpa, etc.. 4).- Hasta dar finalmente paso a una última fase de recuperación, donde el sujeto recupera el nivel de funcionamiento previo y es capaz de seguir con su vida y adaptarse a sus nuevas circunstancias, estableciendo nuevos lazos afectivos, encontrando otro trabajo, aprendiendo a vivir con la enfermedad, en el nuevo país, etc... En estos casos se puede recurrir al Psicólogo Clínico para obtener apoyo y contención emocional durante todo el proceso y ayudar así a la persona a canalizar apropiadamente la elaboración del duelo para que no se “enquiste” y acabe derivando en un duelo patológico.

Hablamos de duelo patológico cuando la persona no es capaz de sobreponerse a este estado y superar las diferentes fases del mismo en un tiempo razonable (este tiempo razonable variará en función de la gravedad y circunstancias de la pérdida), y ello suele ser debido a otros motivos diferentes al de la propia pérdida en si misma, en cuyo caso se hará necesario un tratamiento psicológico o psicoterapia, para tratar de comprender y analizar los verdaderos motivos que están impidiendo la elaboración del duelo y el progreso del mismo. La mayoría de las veces suele ser debido a otros problemas psicológicos pre-existentes a la aparición del duelo.





Por último, hablamos de depresión clínica, propiamente dicha, cuando aparece toda la sintomatología característica de la depresión sin una causa aparente o claramente definida o identificable para el sujeto, o el “estado depresivo” es desproporcionado al hecho que lo suscitó inicialmente y solo cumplió, por lo tanto, una función de “desencadenante” de otros problemas psicológicos pre existentes. Los síntomas más característicos de la depresión son: " tristeza, llanto, apatía y desinterés por casi todas las actividades que antes interesaban y motivaban a la persona, falta de ganas de vivir, sentimientos de culpa inapropiados o exacerbados, pérdida o aumento de peso, insomnio o hipersomnia, disminución de la capacidad de pensar o concentrarse, problemas psicosomáticos, disminución o pérdida de la libido, ideación o tentativas suicidas, entre otros"... Además la persona se encuentra en este estado de forma persistente y recurrente la mayor parte del tiempo y los síntomas provocan un malestar significativo que ocasionan un claro deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. En estos casos hay que acudir ,sin lugar a dudas, a un profesional especialista en la Salud Mental lo antes posible, porque en este caso estamos ante una depresión clínica que requiere de tratamiento psicológico y/o psiquiátrico.

Fdo: Rosa Maria Pardueles, psicólogo especialista en psicología clínica y psicoterapia, directora del centro de Psicólogos Móstoles Constitución, más de 20 años de experiencia en tratamientos y terapias psicológicas

viernes, 13 de julio de 2012

Mitos sobre la psicología: ¿Hay que estar loco para consultar un psicólogo?

Desde Psicólogos Móstoles Constitución (ahora también en modalidad Tratamiento Psicológico Online o por videoconferencia) te aclaramos más este mito.

Muy al contrario de lo que mucha gente se piensa, no hay que estar “loco” para ir a un psicólogo o psicólogo clínico; de hecho la mayoría de la gente que acude a una consulta por su propio pie demuestra con ese acto tener, por un lado, capacidad para reconocer que tiene un problema (esto en si mismo ya es un buen indicador de salud mental) y por otro, capacidad para reconocer las propias limitaciones y pedir ayuda, que es otro buen indicador de lo mismo. Esto, sin embargo, paradójicamente no ocurre cuando nos encontramos con las personas más gravemente enfermas, personas que han perdido el “juicio de realidad” y creen que son los demás la causa de todos sus problemas. En estos casos la persona no recurre nunca en busca de ayuda, puesto que es incapaz de reconocer que ella forme parte del problema, y son los demás los que tratan de forzarlo a que lo haga normalmente sin mucho éxito... Y si en algún momento esto ocurre es porque ha tomado algún contacto con la realidad, aunque sea momentáneamente, y es su parte más sana de la personalidad la que le permite dar ese paso...


Es decir, para dejarlo todavía más claro, es muy raro que un maltratador, un violador, o cualquier clase de psicópata acuda a la consulta de un psicólogo (psicóloga) a pedir ayuda por su propio pie, a pesar de ser personalidades muy trastornadas, lo mismo ocurre con los pacientes psicóticos que tienen delirios y alucinaciones, que han perdido el contacto con la realidad y por lo tanto no son conscientes de la enfermedad que padecen y son los familiares los que los traen a la consulta, y esto también es frecuente en muchos casos de adicciones, en la que la negación que se tiene del problema es tan fuerte, que normalmente es el paciente el último en ver el problema y son también los familiares los que presionan para que busque ayuda... En definitiva que cuando un paciente acude a la consulta de un psicólogo o psicoterapéuta por su propio pie, sabemos que por este simple hecho se trata de alguien con muchos aspectos sanos en su personalidad aunque en ese momento se encuentre sufriendo mentalmente... Y por lo tanto que el pronóstico terapéutico en general será muy bueno...

 Fdo: Rosa Maria Pardueles, psicóloga clínica especialista en tratamientos psicológicos en  Psicólogos Móstoles Constitución, con más de 20 años de experiencia en el ejercicio de la clínica privada como psicoterapueta y psicólogo clínico.

 Av. de la Constitución 52, de Móstoles Tel.- 91 613 22 00

www.psicologosmostoles.com